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SANCTASANCTÓRUM

Códice I

Los familiares del salón

Los familiares del salón

n el viejo salón
Los antepasados
Descienden de las fotografías
Sacuden el polvo de los muebles
Arrancan las hojas marchitas de los geranios
Ponen un disco en la Victrola
Hojean los álbumes
Suspiran
Uno de ellos entra con una bandeja de plata
Se sirven té y galletas
Se quejan
Todo el tiempo se quejan
El ruido de la calle es cada día mayor
Una de las damas se pasa la mano por la falda
Encrespada por la humedad de las paredes
Otra frota con un paño una figura de plata
Y un señor de bigotes
Y con impertinentes
Lee el diario
Susurran cuando oyen mis pasos
Se quedan en silencio
Discretamente salgo     cierro la puerta
Vuelvo a espiarlos por la cerradura
Se disputan mis rasgos
Sacan cuentas
La dama hacendosa coge el cesto del tejido
En susurros teje unos mitones para mí
    Sonriente y moviendo
        Los palillos arrugados

El saco de Dios

El saco de Dios ios repta por el muro
Como un poeta después de la obra
Se duerme bajo la hiedra
Al costado pone
            El mundo
Oscuro saco que secreta
Una sustancia inteligente

La raíz del barrio

La raíz del barrio ay un codo de raíz
Asomado en la vereda
Las manchas de fósforo
Y las quemaduras indican
Los tropezones nocturnos
Esta tarde lo han cortado con un hacha
Arrancaron ese músculo de la tierra
       Noche
La vecindad duerme
La herida sangra
El barrio comienza a secarse

Temporal

Temporal emprano dijeron miren el cielo
El pecho presionóme el peso del nublado
Después reumáticas se han puesto las vigas y las horas
Y no sé si ha caído la noche o las nubes
      Pero en cama escucho los vidrios resistir
Y adormécenme el ruido de los goterones
      Y en el sueño cruzo un río de lluvia
Y despierto con el gorgor de la cafetera
Con el ruido de los carromatos   los automóviles
    Los graznidos de las aves en el cielo
Y la lenta exudación del tiempo en mi cuerpo

Las fieras de Rousseau

Las fieras de Rousseau esperté a medianoche
Descalzo salí al patio
Por el sendero me fui que va al bosque
El inmenso bosque que llega a la cordillera
La hierba estaba húmeda
Sentí el jadeo y las pisadas muelles
La envidiosa luz de sus miradas
Me habían cercado
Me dispuse a huir
Adivinaron mi pensamiento
Me cayeron encima
Sentí los colmillos en las piernas
En los muslos
Y los lamidos en el cuello
Y el aliento carnívoro
Y la humedad de sus ojos
Me desgarraron la carne y trituraron los huesos
Lamieron las manchas de sangre en el pasto
Cuidadosamente limpiaron las huellas
Las fauces humeaban
Oliscaban el aire
Daban dentelladas
Mas ya nadie podía alcanzarme
Ni virus ni bacterias
Gemían
Durmieron hasta que sonaron los relojes
Que apagaron de un manotazo
Tomaron desayuno
Leyeron el diario
Y subieron a los autobuses
En vano sus miradas
En vano esa saliva de los ojos
No me alcanzaban

El muro

El muro l muro se ha echado después de años
Se ha echado en el suelo como un caballo viejo
Y nadie se ha atrevido a desensillarlo
Por eso el carretonero ha venido y lo ha azotado
    Mas el muro sigue rendido
                   Es arrastrado
Un reguero de hojas deja    diminutos esqueletos
Y un espacio en blanco donde las madreselvas penden
  Y donde las arañas levantan un puente
Un engañoso puente que la gente inocente cruza